Noche temática belga II. . .

"Era se una vez una barra libre de cerveza en una pequegna ciudad llena de universitarios sedientos" Asi podría empezar la apasionante historia del chapiteau ( tres carpas con música y barras libres en todos sus laterales) del lunes por la noche. Depués de esperar una hora a la entrada sin avanzar ni un palmo( pero cada vez más apretados los unos a los otros) pensamos que aquella noche no prometía y nuestros animos empezaban a decaer al darnos cuenta que una barra libre de cerveza de belgas es peor que el corte inglés en rebajas después de navidad (la gente metia los codos, meneaba los culos y hacía todo tipo de movimientos antianatómicos por llegar hasta su deseada cerveza), lo malo de estas barras-libres-ficticias es que solamente los amigos de los que repartían la cerveza podían a pagar su sed. Hubo un hito que marcó un punto de inflexión en la noche: fue el momento en el que después de estar esperando media hora una mísera cerveza en la barra una tia gilipollas que las repartía pasó repetidas veces tres vasos rebosantes por delante de mi cara (y ya lo había hecho con otras cervezas) mientras buscaba a sus amigos para dársela. En ese momento como un impulso interior e irrefrenable metí mis dedos en sus vasos y empecé a tirar de ellos hacia mi. Ella asombrada empezó a mirarme con odio en sus ojos y tiró de ellos para sí. Fueron unos intensos segundos de tira y afloja, y al ver que no íbamos a ningún lado le dije "llevo media hora esperando" ( o algo parecido en francés) y decidí que si la quería sería para ella: se la tire encima por ser tan maldita. Entonces me alejé saltando de la barra completamente realizado con mi persona y, aunque indignado, con una sonrisa en la cara.
En ese momento éramos tres en aquella fiesta ( íbamos con dos más, pero el desconcierto de la puerta separo nuestros caminos), y una de las chicas decidió que ya había visto demasiado y se fué a casa: quedábamos mi compagnera de piso (Ines) y yo solos ante el peligro.
Pensamos que si no puedes contra ellos lo mejor es pasarte a sus bando, así que nos pusimos a saltar y a bailar en medio de gente que no conocíamos y en menos de 30 segundos ya nos estaban hablando belgas (el alcohol les hace ser taaaan sociables), que por cierto tenían vía directa hacia la barra y no pararon de cuidarnos en toda la noche (ellos y los espontaneos que aparecían de pronto).
Al final de la fiesta encontramos a las otras dos chicas con las que habíamos ido, se nos adobó una italiana que había perdido a sus amigos (y que conocía de un día cruzar 3 palabras) para bajar a la ciudad y en general fue una de las noches subrealistas de Lieja-ciudad-sin-ley.
Notas suplementarias:
- hoy me han invitado a otra cena belga
- Mi coordinador (el pobre sigue sufriendo ese desdoblamiento de personalidad) me dijo ayer en medio de una reunión erasmus(en un alarde de egocentrismo deciros que solo fue a mi) que había mejorado mucho mi francés :)
PD: Perdón por la longitud del post. No volverá a ocurrir :P