Primero de todo. . .

Perdón por mi ausencia, pero he de deciros que las labores familiares de guía turístico han requerido su tiempo y dedicación, a lo que se suma mi tarea estudiantil.
Segundo de todo: Reafirmar mi ausencia porque tiempos oscuros se acercan y mi enclaustramiento es un hecho inevitable, asi que pasaré menos por aqui (todo puede ser que me entre el venazo y ahora escriba más que nunca, aunque lo dudo).
Tercero de todo: Lieja-ciudad-sin-ley a veces da sorpresas y tras recibir diversas patadas en el culo en forma de educadas excusas al ir a clínicas a pedir prácticas, ayer mi bici-morada, mi mochila-roja y mi espíritu-amarillo (solo faltaba la banda sonora de Amelie de fondo) emprendimos el camino hacia una clínica en Outremeuse (la isla de Lieja custodiada por el río) y un hombre de lo mas similar a Papa Noel (bonachón, simpático, de barba blanca y repartiendo felicidad) me aceptó en su clínica para la primera quincena de Julio.
La felicidad (y un poco de sudor por eso de la bici y tal) brotaba por mis poros.